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Santísima Trinidad: Agradece por cada persona de tu vida

Santísima Trinidad: Agradece por cada persona de tu vida

En el Nuevo Testamento, encontramos la fórmula bautismal en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, así como pasajes que hablan de la relación entre el Padre y el Hijo, y la promesa de Jesús de enviar al Espíritu Santo.

  1. El Padre: Creador y Sustentador: La primera persona de la Trinidad es el Padre, el Creador del universo y de toda la humanidad. En la tradición cristiana, se le atribuye el papel de proveer, sustentar y guiar a sus hijos. Es el amor y la misericordia infinita de Dios que se manifiesta en la creación y en su relación con nosotros.
  2. El Hijo: Redentor y Salvador: El segundo aspecto de la Trinidad es el Hijo, encarnado en la persona de Jesucristo. Jesús es considerado el Verbo hecho carne, el Redentor que vino al mundo para salvar a la humanidad del pecado y reconciliarla con Dios. A través de su vida, muerte y resurrección, Jesús revela el amor y la gracia divina, mostrando el camino hacia la salvación.
  3. El Espíritu Santo: Guía y Consolador: El tercer aspecto de la Trinidad es el Espíritu Santo, que es enviado por el Padre y el Hijo para habitar en los corazones de los creyentes. El Espíritu Santo guía, ilumina y fortalece a los seguidores de Cristo, y les concede dones espirituales para edificar la iglesia y cumplir el propósito de Dios en el mundo.

La Trinidad es un misterio que va más allá de nuestra comprensión humana limitada. La idea de un solo Dios en tres personas coexistentes y coeternas puede parecer paradójica, pero refleja la complejidad y la riqueza del ser divino. Es un recordatorio de la vastedad y la profundidad de Dios, que trasciende nuestras categorías y conceptos limitados.

La Santísima Trinidad es un misterio central en la fe cristiana, que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de Dios y su relación con la humanidad. Aunque no podemos comprender plenamente este misterio divino, podemos abrir nuestros corazones a la presencia de Dios en nuestras vidas y buscar vivir en sintonía con el amor y la gracia que fluyen de la Trinidad.

 


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