Existe un sistema que divide el circuito zodiacal en 12 sectores o Casas, que representan los escenarios de la vida humana. No se debe confundir casa astrológica con signo zodiacal, ya que ambos se basan en distintos movimientos de la Tierra, uno lo hace en traslación y otro en rotación.
El movimiento de traslación, que efectúa la Tierra alrededor del Sol, determina el año y el cambio de estaciones. Visto desde nuestro planeta parece como si fuera el Sol el que se mueve, aunque es a la inversa, la astrología toma el punto de vista del observador que está en la Tierra; ese espacio anual se divide en 12, que son los signos zodiacales y representan 30 grados cada uno.
El otro movimiento es el de rotación que hace la Tierra alrededor de su propio eje y provoca el día y la noche, a su vez determina nuestros horarios. La Tierra tarda un día en completarlo. Ese espacio diario se dividió también en 12 sectores, que son las 12 casas astrológicas, de dos horas cada una. Este sistema de referencia muestra dónde empleamos nuestra energía.
La ubicación de los Planetas por casa determina nuestro interés por aprender, por formar grupos o por impresionar a la pareja, lo que indica que mientras los signos revelan de qué energía disponemos, las casas señalan en dónde empleamos esa energía y hacia qué temas nos enfocamos.
En cada uno de estos escenarios se representa una parte de nuestra vida. En uno se escenifica, por ejemplo, la vida hogareña, la vida laboral, la sentimental o la economía.
En la Casa I irradio mi forma de ser natural.
En la Casa II manejo mis posesiones.
En la Casa III aprendo y me comunico.
En la Casa IV me siento como en casa.
En la Casa V me expreso.
En la Casa VI trabajo y sirvo a los demás.
En la Casa VII me relaciono y me complemento.
En la Casa VIII manejo los recursos de los demás.
En la Casa IX desarrollo y amplío mi conciencia.
En la Casa X me realizo en el mundo.
En la Casa XI me uno a los grupos y comunidades.
En la Casa XII reside mi potencial inconsciente.
¿Qué son las casas astrológicas?
Espiritualidad · 2 min de lectura

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