Teresa de Ahumada nació en Ávila el 28 de marzo de 1515. Su padre, Alonso de Cepeda, tras quedar viudo y con dos hijos, contrajo matrimonio con Beatriz de Ahumada. Teresa fue la tercera de los diez hijos que tuvo la pareja. Creció en un ambiente muy religioso, en el que desarrolló una llamativa sensibilidad por lo trascendente desde muy temprana edad. En una sociedad analfabeta, sus padres la aficionaron precozmente a la lectura.
Teresa dirigió sus cartas a los más diversos destinatarios: monjas, bienhechores, parientes, clérigos, obispos; incluyendo al rey Felipe II. De ahí que su temática sea muy variada. Un epistolario muy apreciado por los historiadores dada su riqueza en información sobre el siglo XVI.
A los trece años perdió a su madre. Este golpe y las crisis propias de la adolescencia agravaron un problema afectivo que arrastraría dolorosamente hasta su conversión definitiva. Ya en el internado de Santa María de Gracia, tomó la determinación de ser religiosa, tras un fuerte combate interior
Cuando su padre quiso impedir su entrada en el Carmelo de La Encarnación, Teresa se fugó, no sin mucho pesar. Sus hermanos también dejaban el hogar rumbo a las Américas en busca de fortuna. En 1537 profesó y, transcurrido apenas un año, le sobreviene una extraña enfermedad. La gravedad alarma a la familia, que la pone en manos de una famosa curandera. El tratamiento empeoró su estado hasta llegar a darla por muerta. Cuenta ella que se curó gracias a la intercesión de San José, aunque con secuelas que padecería toda su vida.
Algunas de sus obras:
Libro de la Vida: La primera redacción de esta obra se perdió. La segunda fue escrita en 1562 en el convento de San José. Teresa se la hizo llegar al maestro Juan de Ávila, quien dio un veredicto muy favorable. Más tarde, estuvo retenida por la Inquisición durante doce años, sin que se encontrara nada condenable en ella.
Camino de Perfección: Contextualizado en una sociedad atrapada bajo el yugo de la sospecha, la marginación de la mujer o el culto a la honra, este libro reivindicó la oración mental –desaconsejada, sobre todo en mujeres– y lanzó una mirada crítica hacia las costumbres y actitudes de sus contemporáneos.
Las Fundaciones: Teresa compaginó maravillosamente la doctrina para asesorar a las nacientes comunidades, con divertidas peripecias que provocan la carcajada del lector. El libro de Las Fundaciones proporciona, además, un magnífico retrato de la sociedad española del XVI. Esa sociedad en la que Teresa inauguró un nuevo estilo de vida, rodeada de bienhechores y detractores.
A Teresa se le acabó la salud y la vida en el servicio de Dios y de la Iglesia. Estaba convencida de la importante misión eclesial que se llevaba a cabo en sus casas de oración. Entendía que la oración, desde la transformación de la propia persona, como onda expansiva alcanza a todos los rincones de la tierra.
Santa Teresa de Jesús
Espiritualidad · 3 min de lectura

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