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¿Cómo cerrar ciclos?

¿Cómo cerrar ciclos?

Cerrar ciclos de forma asertiva es fundamental para llevar una salud mental sana, pues cuando una etapa finaliza, mantenerla abierta impide avanzar. Es necesario tener en cuenta que cada ciclo que se cierra, forma parte del pasado y volver constantemente por esperanza de recuperarlo es un hábito perjudicial en todos los sentidos.

Cabe destacar que cuando un ciclo se cierra representa el inicio de algo nuevo y, por lo regular, los inicios son difíciles y requieren desarrollar capacidad de adaptación.

Claves para aprender a cerrar ciclos.

  • Evita aferrarte: aprender a soltar es uno de los mayores retos a la hora de enfrentar el fin de una etapa.
  • Recuerda que eres tu prioridad: es necesario pensar en ti y en tu bienestar, por encima de factores que solo te atan a vivir en una situación en la que no eres feliz.
  • Deja el pasado donde pertenece: si bien es probable que nunca olvides lo que este ciclo representó para ti, lo cierto es que puedes reconciliarte con toda la situación, extraerle las enseñanzas y desechar aquello que no aporte a tu crecimiento.
  • Tómate el tiempo necesario para vivir tu duelo: cuando una etapa finaliza en la vida, se genera una sensación de pérdida y lo mejor que puedes hacer es vivir esto sin necesidad de fingir estar completamente bien, perder no es fácil y siempre causará un poco de malestar salir de la zona de confort.
  • Acude a terapia: enfrentarse a una etapa que concluye genera sentimientos negativos que en ocasiones no permiten avanzar, de ser necesario, acude a terapia para recibir un poco de ayuda durante el proceso.
  • Vive el presente: evita pensar demasiado en la forma en que sucedieron los acontecimientos, es mejor mantenerse enfocado en lo que ocurre en el instante.
  • No escandas tus sentimientos: así como vivir el duelo es importante, también lo es admitir completamente los sentimientos y sensaciones que el fin de este periodo representa.
  • Reflexiona en cómo te sentías al principio y evalúa tus avances: a medida que tu proceso evolucione, evalúa los cambios que ha tenido tu modo de pensar y sentir y, posteriormente, valora tu propia evolución.
  • Acciona los cambios que consideres necesarios
  • ¡AVANZA!

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