En la madrugada del 9 de noviembre se producirá la Luna Nueva en Escorpio, una lunación poderosa que nos conecta con los misterios de la vida, la muerte y la transformación. Se abrirá un proceso de sanación que nos invitará a mirar de frente viejas heridas y reconocer aquello que nos hizo sufrir. La intensidad emocional y los instintos cobrarán protagonismo. Marte en Leo despertará deseos de brillar: aprovecha ese impulso para renacer con más fuerza.
El 14 de noviembre, después de retrogradar durante cuarenta y un días, Venus retomará su movimiento directo en Libra. Tras las enseñanzas de este período, comenzaremos una etapa más cooperativa, en la que buscaremos armonía y complementariedad en nuestras relaciones. Sentiremos el deseo de cultivar vínculos que aporten belleza a nuestra vida. También renacerá el interés por rodearnos de inspiración estética: aquello que elegimos amar, compartir o contemplar deberá reflejar nuestros valores, despertar atracción y expresarafinidad.
La Luna Llena en Géminis del 24 de noviembre dará mucho que hablar, ya que se producirá en conjunción con Urano, impulsando cambios en nuestra manera de pensar y comunicarnos. Nuestra mente se abrirá a nuevas posibilidades y comenzaremos a vibrar con ideas que anticipan el futuro. La oposición al Sol en Sagitario nos ayudará a iluminar estas experiencias, encontrarles sentido y atar cabos sueltos para comprender hacia dónde nos conducen estos cambios y encauzar nuestro avance.
El 26 de noviembre, Marte ingresará en Virgo y durante un período prolongado nos impulsará a actuar con mayor criterio, método y precisión. La energía se orientará a perfeccionar habilidades, corregir errores y mejorar la eficiencia. Será una etapa favorable para desarrollar oficios que requieran destreza técnica, manejo de maquinaria o instrumentación especializada. El trabajo bien hecho cobrará importancia y encontraremos satisfacción en dominar una técnica, resolver problemas concretos y poner nuestras capacidades al servicio de tareas útiles y bien ejecutadas.